sábado, 24 de mayo de 2008

Estamos perdiendo nuestro patrimonio arquitectónico






Tal vez suene un tanto alarmante el titulo de este post, pero quiero precisamente encender la alarma respecto a la pérdida de varios edificios que bien pueden haber sido parte de nuestro patrimonio arquitectónico, situación que se repite en todas las ciudades de Chile, sin excepción.

Hoy reproduzco esta nota acerca del Cine Rex de Rancagua, el que será demolido para construir un nuevo centro comercial. Este texto se publicó en el sitio www.rie.cl (http://www.rie.cl/?a=150203) y las fotografías fueron tomadas por un celular de Chelo, un miembro del foro de hinchas de O'higgins de Rancagua, www.laceleste.cl

El edificio es un ícono del modernismo, estilo que tuvo su fuerte entre la década del 40 y el 60 en Chile, amparado por conceptos de la Bauhaus, que buscaba crear obras a escala humanay con un interesante juego de proporciones. Sin duda que el fuerte de esta corriente se produjo en las ciudades de Concepción y Chillán (que luego del terremoto del 39 se reconstruyeron bajo estos conceptos). Pero existen muchos mas ejemplos en Chile, como este Cine Rex de Rancagua, a punto de desaparecer.

Acá va la nota:

Autor: Miguel Silva, rancaguon.tk
Fotos: Chelo

“No hay mal que por bien no venga”, dice con un dejo de conformidad Olga Arboccó, propietaria por más de 45 años del tradicional local de calzados “Tatito”, ubicado en Astorga 364, en el pasaje Rex. Por años, en el local 12, las madres rancagüinas encontraron los primeros zapatos para sus hijos. “Es toda una vida”, dice con nostalgia la locataria. Ella es una de los casi treinta arrendatarios de locales comerciales que desaparecerán antes del 31 de marzo. Fecha tope que los dueños del inmueble – la Sociedad Rentas Andalucía LTDA., de los hermanos Menéndez- fijaron como plazo para el desalojo de los locales.


LOS INICIOS DE UNA LEYENDA
En un comienzo, el Teatro Rex -fundado en la década del 50’- era de propiedad de la familia Costales, de origen español. El matrimonio, al llegar a Rancagua, decidió instalar un complejo comercial, y a la vez, construir una sala de cine cómoda, con toda la tecnología en materia cinematográfica de aquellos años. Todo esto, en un edificio construido bajo las influencias de la arquitectura moderna.
“La señora Lolo fue la gran impulsora de esta obra. Y luego, siguió su hijo Arturo”, recuerda Olga Arboccó. Así lo corrobora don Héctor González, periodista e historiador rancagüino. “Los propietarios eran una familia. La señora fue la dueña. Ella falleció y su hijo quedó a cargo de la administración del complejo”. El periodista recuerda, además, la noticia en que se transformó la inauguración. “Estuve en la ceremonia. Fue un gran acontecimiento para Rancagua, ya que la ciudad contaba con sólo dos salas de cine. Y asistir al cine era la principal entretención que tenía la ciudad. Entonces, cuando aparece esta sala, en los años 50’, modernísima y cómoda, fue claramente una gran noticia”.
Agrega don Héctor: “Fue un lujo. Y se constituyó además como parte de un pequeño complejo comercial. Fue como si fuera un mall, ya que tenía tiendas y vitrinas por ambos lados. Entonces, también fueron locales escogidos. Serían locales de calidad los establecidos. Además, asistir al Cine Rex era un acontecimiento social. Porque se reunía toda la gente que se conocía en Rancagua y que eran amigos, cuando la ciudad era la quinta parte de lo que es hoy día. En aquel tiempo, Rancagua tenía 40 mil habitantes. Y hoy tiene 240 mil. Así que imagínese. Entonces, toda la gente –en los años 40’ y 50’ era conocida, era parte y formaba la sociedad. Sociedad que por lo demás, hoy no existe. Y ahí, uno se encontraba con todos los amigos. Y como las funciones tenían intermedios de 15 minutos, uno salía a conversar. Lo mismo antes de que comenzara la función. Uno iba a la confitería a tomar un café, a servirse algo. Y al término de la función, se formaba una tertulia; así que la gente no iba solo a ver películas”.
“Además, no existían los rotativos. Por lo tanto, las funciones tenían una hora determinada: una a las seis de la tarde y la otra a las nueve de la noche.

-¿Qué que recuerdos personales conserva, relacionados con el Cine Rex?
-Bueno. Haber asistido a todas las películas importantes: Lo que el Viento se Llevó, Casablanca. En fin, varias películas que fueron consideradas clásicos posteriormente.

-¿Y qué le parece la demolición del cine?
-Lamentable. Además, arquitectónicamente constituyó una muestra moderna, que ahora da pena pensar que puede desaparecer.

EL FUTURO DE LA SEÑORA OLGA
“La demolición se venía perfilando desde hace años, hasta que se ejecutó un arreglo al local, a modernizarlo. Y llegó este momento, que se les presentó a los dueños: hay que echar abajo lo que hay y hacer un nuevo edificio, con locales más ad hoc al tiempo”, comenta la señora Olga.

-¿Qué construirán? ¿Un mall?
-No creo, porque pienso yo que por el espacio, no les da. Unas galerías modernas, sí. No ve que tendría que ser una manzana completa para un mall. Y este es sólo un pasaje.

-¿Cuantos años tiene su tienda?
-45 años. Desde el año 1954. Casi toda una vida.

-¿Ha conversado con otros locatarios? ¿Hay algunos más molestos, ya resignados a perder la ubicación de las tiendas?
-No. Yo fíjese que no estoy molesta. Cómo le podría decir. Yo quiero mucho donde estoy acá. Imagínese, me inicie acá. Y estoy terminando mis días acá también. Pero si hay que darle paso a la modernidad, hay que dárselo nomás. Ellos me han ofrecido a mí, como les han ofrecido a los demás, arrendarle locales comerciales. Seguir después de que se construya esto. Porque se pretende que va a durar 10 meses a un año la construcción de los nuevos locales.

-Tantos años acá, ¿qué sensación le provoca la demolición?
-Me da un poco de pena dejar el lugar. Pero a la vez, confío en que me van a arrendar un lugar, otra tienda que será mas linda y mejor. Porque yo tengo una clientela formada. Donde yo vaya, ellos me siguen. Y en ese sentido, me gusta que modernicen esto. Sin restarle la importancia que tuvo el cine mientras duró. Pero el edificio ya estaba muy viejo. Está muy mirado en menos. Si los malls nos estaban comiendo a nosotros. Acá no se vendía. En cambio, cuando usted era niñito, esto era un paseo obligado de la gente. Y era de lujo: teníamos mucha clientela y un comercio floreciente. Pero después, las grandes tiendas nos han comido (sic). Y se han comido el pasaje también. Porque el pasaje estaba muerto, no se iluminaba, el cine murió –que era una cosa que teníamos central acá-. Y toda la gente se preguntaba por qué. Se fueron todos a las salas de cine más modernas, donde en un solo lugar tienen donde escoger tres o cuatro películas distintas. Entonces, ante eso, qué se puede hacer. Además, es un paseo. Y la gente que venía al cine del centro o a los demás cines- el antiguo Cine San Martín, ubicado en la misma calle pasado O’Carrol y el cine Apolo, en la misma avenida con Sargento Campos- murieron.

A FUTURO
La señora Olga permanecerá en su tienda, hasta que los arreglos de su nuevo local estén listos y pueda trasladarse con sus mercaderías. “El local que yo ubiqué a última hora –porque ya no tenía esperanza de encontrar otro local central como éste- estará listo en los próximos días. Porque mi público es del centro. Pero ahora lo estoy arreglando. Y espero que los dueños tengan un poco de deferencia conmigo, porque como le dije, llevo muchos años acá. Ojalá me permitan permanecer hasta que mi nuevo local este listo”. Las historias permanecerán indelebles en el tiempo.
Estrenos de películas, las clases de guitarra en una conocida tienda y la esquina “taquillera” de los jeans. Recuerdos que para los propietarios –así como para algunos habitantes de la ciudad- no se borrarán con una demolición.


miércoles, 23 de enero de 2008

Un tanto flojo....

Últimamente he estado un tanto flojo con mi blog, hace rato que no publico nada, aunque ideas y material tengo para hacer un par de entradas nuevas. Estuve terminando mi proceso de titulación el que felizmente ha concluído con éxito. Ya soy arquitecto con todas las de la ley, un largo camino ha concluído y me siento feliz por eso.

Además me lo he pasado en terreno todo este tiempo, aunque en una actividad ajena a lo mío, he podido conocer algunos lugares en los que no había estado y eso siempre se agradece.

Pero no quiero dar más lata, pronto tendré material nuevo que mostrarles, además estoy sin camarita para graficar las ideas que tengo en mente, pero está en vías de solución....

Paciencia